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Los parrocos deben inculcar al pueblo la memoria del Juicio, por Erasmo afirmó que el hombre poseía una naturaleza inclinada al pecado como efecto de la herencia de los primeros padres, Adán y Eva. Por este motivo era necesario aprender el secreto del bien vivir para poder bien morir. Así fue como nació la literatura para cumplir esta difícil tarea, que a diferencia del Ars Moriendi, señaló un gran cambio: la preparación cotidiana para la muerte y no sólo al instante de la agonía. |
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La literatura del buen morir se encargó de ordenar, sistematizar, normativizar y difundir una sola creencia en torno a
la muerte. Como ya se dijo antes, su estructura discursiva se alineó al modelo establecido por el Catecismo Romano,
que a su vez retomó el método dialéctico dictado por Platón: proemio, proposición, pruebas y solución. Veamos en
qué consiste cada parte: |
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| · Es necesaria para conseguir la salvación18 · Es imposible agradar a Dios sin fe · Se debe creer por firme e infalible todo lo que la Santa Madre Iglesia asegura ser revelado por Dios · Hay que creer de corazón, pero también se debe expresar públicamente la fe19 [mediante un culto externo] · La muerte, el juicio, el Infierno, el paraíso y la eternidad son verdades de fe20 · La fe enseña que Dios está obligado a perdonar a quien haga penitencia21 |
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El amor del feligrés hacia estos principios forma un vínculo indisoluble con Dios que figura como primer requisito
para la salvación.22 Además de la fe, el Proemio se inspira en el Génesis para enfatizar la condición pecadora del
hombre inaugurada por el pecado original de Adán y Eva, por el cual, todo el género humano está condenado a la
muerte. En el Proemio se define la naturaleza dual del ser humano. Por un lado es mortal y pecador por herencia de
los primeros padres, mientras que como hijo de Dios, posee un espíritu o alma inmortal que lo inclina a la virtud. La
lucha entre esas dos naturalezas continúa hasta del día de la muerte y es causa y motor de la vida del cristiano. PROPOSICIÓN En este apartado se desarrolla ampliamente el tema de la meditación en el Credo y los Novísimos como medios para despertar la atrición. La atrición es consecuencia del arrepentimiento del feligrés por temor al castigo y a la ira divina, es decir a lo que le espera en el más allá y al momento de comparecer ante la justicia divina. La atrición es el arrepentimiento imperfecto, a diferencia de la contrición, que es el verdadero y sincero dolor por haber ofendido a Dios. Para lograr un arrepentimiento imperfecto o atrición, se insiste en el recuerdo de los Novísimos porque advierten al hombre de los peligros que le aguardan en el Más Allá. El pensar en los Novísimos ayuda a evitar que el hombre caiga en el pecado que trae como consecuencia la enfermedad y la muerte del alma. El enunciado más característico y descriptivo de esta sección pertenece al Eclesiastés, incluido en el Antiguo Testamento: En todas tus obras acuérdate de tus postrimerías, y jamás pecarás; de esta manera el hombre se arrepiente de todas sus culpas por temor al castigo. MUERTE En esta sección se despliega el doble discurso, temor-consuelo dirigido a los pecadores o a los justos respectivamente. Además se desarrolla de manera amplia la diferencia entre la muerte corporal y la muerte del alma o muerte en pecado. De la primera se resalta el carácter universal e inexorable común a todos los hombres. En cambio sobre la muerte del alma se explica que estaba reservada a quien no pensaba en los Novísimos, no pertenecía a la Iglesia o se había alejado de ella o bien, a quienes se les olvidó el fin último para el que fueron creados, es decir para ocuparse del negocio más importante de su vida: la salvación del alma. JUICIO Durante la última etapa de la Edad Media, cuando ocurre el fenómeno de la individualización de la muerte, se acentuó la creencia en el Juicio Particular23 además del ya conocido Juicio Final o Universal. Cuando el individuo exhalaba el último aliento era llevado de inmediato ante tribunal divino en el que se le dictaba sentencia. En el Juicio Final, tenía lugar la resurrección de los muertos y todos los hombres eran llamados a comparecer ante Jesucristo, quien daba a conocer la sentencia del Juicio Particular de manera pública. |
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El primero [Juicio] es cuando cada uno de nosotros muere, porque al instante es presentado ante el tribunal de Dios, y alli se hace severisimo examen y juicio de todas las cosas que en su vida hizo, dixo y pensó. Y esto se llama juicio particular. El segundo es quando en un mismo dia y lugar todos los hombres serán presentados ante el tribunal del supremo Juez, para que viendo, y oyendo todos los hombres de todos los siglos, reciba cada uno el decreto y fallo, que se le diere. La pronunciación de esta sentencia será desde luego para los impios y malos una gran parte de su pena, y castigo: mas los justos y buenos sacarán de ella gran premio y fruto, porque entonces se publicará qual fue cada uno en esta vida. Y éste se llama Juicio universal24 |
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El Juicio para los escogidos reza lo siguente, “…veníd benditos de mi Padre, poseed el Reyno, que os tiene aparejado desde el principio del mundo.”25 En cambio la sentencia para los malos dice: “Apartaos de mí malditos al fuego eterno, que está aparejado para el Diablo, y sus Angeles.”26 A los condenados se les impone el fuego eterno que trae consigo la pena de sentido; ésta se percibe a través de todos los sentidos corporales y es para toda la eternidad. INFIERNO En este apartado se leen descripciones muy crudas sobre aquel sitio que alberga a los condenados. El Infierno es el lugar donde se lleva a cabo la pena de sentido que consiste en la mortificación eterna de los sentidos corporales, porque a través de ellos se peca, se ofende o se glorifica al Señor. Con las descripciones del Infierno los autores buscaron conmover, guiar y garantizar el convencimiento de los feligreses de seguir el buen camino, de ser buenos soldados de Cristo y continuar la batalla contra el mal. GLORIA Con la descripción de la Gloria se pretendió consolar al fiel. Era la recompensa para el justo, para el que había seguido los preceptos de la Iglesia y se preparó durante toda su vida para bien morir y lograr la salvación. Con la promesa de la Gloria y el reino de Dios, se incitaba a seguir los principios rectores de la buena muerte junto con las bondades que traería el ganar la bienaventuranza eterna. Así era como se conformaba la Iglesia Triunfante, aquel: “congreso de espiritus bienaventurados, y de aquellos que habiendo triunfado en el mundo de la carne y del perversisimo Demonio, libres yá y seguros de las molestias de esta vida, gozan de la bienaventuranza eterna.”27 PRUEBAS El apartado de las Pruebas se apoya en el Credo, la vida, la pasión y la muerte de Cristo, para mover al feligrés hacia la contrición o arrepentimiento sincero por el dolor de haber pecado y ofendido a Dios. El tema que aquí se retoma es la vida de Cristo como modelo de vida ejemplar de virtud, sacrificio y amor. En la obra redentora de Cristo se destaca la naturaleza humana del Salvador28 para mostrar el camino para vencer el pecado, fomentar la esperanza en la victoria del combate contra el mal y el triunfo sobre la muerte. Al mismo tiempo se exalta la naturaleza humana de Cristo, quien sufrió con la encarnación el dolor por los pecados del hombre y ganó la Redención para el género humano. La meditación y la memoria continua de los pasajes de la pasión, debían conmover al feligrés para mover su sentimiento hacia la contrición; su arrepentimiento sincero era su puerta a la salvación. De esta manera podemos concluir que la vida de Cristo fue la columna vertebral de la doctrina. SOLUCIÓN En la Solución se concilia la naturaleza dual del hombre como hijo de Adán y como hijo de Dios, y se insiste en que debe luchar contra su inclinación al pecado para prepararse a recibir la gracia de la obra redentora de Cristo por medio de la fe y las prácticas que la Iglesia enseña. Conclusiones Después de haber definido la naturaleza de dos objetos históricos del pasado -el Políptico de la muerte y la literatura del buen morir- se puede comprobar la estrecha relación que guardaban, el discurso que compartieron y cómo uno se puede interpretar con la ayuda del otro. A través del orden discursivo planteado desde el Ars moriendi medieval, más los contenidos de los Ejercicios, el modelo propuesto por el Catecismo y la estructura de los libros del buen morir, se pueden leer e interpretar de manera global las representaciones del Políptico de la muerte. Esta obra de arte señala el recuerdo y la meditación cotidiana del primer Novísimo como lo podemos comprobar en la lámina 1 y 2, a partir del cual, se desprende la memoria del resto: Juicio, Infierno y Gloria, con las tablas 3, 4, 5 y 6. |
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