Vista anterior del Políptico de la muerte, 1775.5  
 

 


En la porción superior de la tercera tabla, se hallan dos grandes cartelas cuyos textos se refieren a la resignación del hombre frente a la muerte y al sentimiento de desengaño que sufre respecto a la vida en la tierra. La escena que ocurre abajo, muestra a un moribundo que yace en su lecho acompañado de un joven sacerdote que da lectura a un libro; también están un fraile, un párroco, una mujer mayor y otra mujer joven, hincada, al pie de la cama. A la diestra del agonizante está la muerte que con arco y flecha le apunta directo al corazón, mientras que un ángel aguarda en la cabecera y bajo la cama se esconde un demonio. Dicha escena está basada en la composición de uno de los once grabados que componen el Ars moriendi medieval. En el grabado xilográfico, se muestra al moribundo postrado en su lecho en el instante preciso de la agonía, momento en que se determinaba la salvación del alma o su condenación eterna. Esta tradición fue combatida por Erasmo de Rotterdam e Ignacio de Loyola, que proponían la preparación cotidiana para la muerte, a lo largo de toda la vida del feligrés y no sólo como arrepentimiento último en el instante de la agonía.

 

   
 

 

La composición que ocupa la parte superior de la cuarta hoja, está basada en un grabado que realizó un artista novohispano llamado Silverio, que ilustra un folletín de 1761 7. El artista del Políptico retomó de dicho grabado, el tema de las tres Parcas que manipulan la vida como si fuese un reloj, que anuncian el inminente transcurso del tiempo y señalan el instante de la muerte. Bajo esta escena a la derecha, hay un religioso sentado sobre la boca de un pozo, cubierta apenas por la tela de una araña. El religioso que medita en su muerte, observa su reflejo en forma de calavera sobre el espejo que sostiene en la mano. Al centro, se despliega una gran cartela que explica la función de cada una de las Parcas y al extremo izquierdo se ve el Árbol del Bien y del Mal, rodeado de una serie de alegorías femeninas, animales y seres sobrenaturales, acompañados por el texto de un salmo.

En la quinta lámina del Políptico, aparece el mismo religioso en actitud de penitencia, arrodillado, con el torso desnudo y con un flagelo en la mano derecha. Alrededor suyo hay varias escenas que complementan las meditaciones y prácticas espirituales que mencionamos anteriormente. En la parte inferior se representa el Infierno que implica la pena eterna; a la izquierda el Purgatorio o pena temporal y en la parte superior el Juicio Final con Jesús al centro, rodeado de santos, mártires y un angelote que sostiene una cartela, cuyo texto advierte que el arrepentimiento sincero o contrición verdadera, conduce a la salvación del alma.

La sexta y última tabla es un retrato femenino de medio cuerpo que contrasta sobre un fondo de cortinaje en color rojo; una composición típica del período. La mujer retratada es blanca, de ojos grandes, nariz recta y luce un conjunto de aretes y collar confeccionados en oro y piedras preciosas. Al extremo izquierdo de la composición se lee una leyenda, que reitera la condición mortal del hombre y el poder implacable del paso del tiempo que todo lo reduce a despojos.




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