En la explanada y calles aledañas al mercado hay una actividad inusual, pues el jueves es día de plaza y llegan productos de distintas poblaciones, no sólo del Distrito de Ejutla, sino también de otros rumbos de los valles Centrales de Oaxaca y aún de lugares más distantes, como el Istmo de Tehuantepec, la Sierra Sur y la Costa.
El jueves es un día clave para reencontrarme con el alma, espíritu y sensibilidad de la población que habita en la región, pues por tradición antiquísima, todos han convenido en darse cita en este fabuloso mercado. Aquí podré ver a mis amigos del norte, del Distrito de Monte del Toro y de San Martín de los Canseco; a los de la zona occidental que vienen de La Pe, Guadalupe, San Andrés Zabache, La Compañía, La Chopa, Amatengo, El Sauz, La Noria y Yogana; a los de la zona oriente provenientes de Coatecas, La Arrogante, La Escalera, Andrés Niño y Peña Larga; y los que vienen de la región sureña de San Vicente Coatlán.
Al ser día especial, la comida también lo es, razón por la que es verdaderamente complicado elegir qué almorzar, pues las delicias gastronómicas de Ejutla son variadísimas, comenzando por el infaltable chivo horneado ya sea blanco o enchilado y el exquisito consomé que se prepara con el menudo. Puede también comerse un poco de barbacoa de res o ir a la sección de mesas donde sirven gran variedad de tamales con atole o chocolateatole.
Otra opción es, como se acostumbra, empezar por comprar pan de dulce para acompañarlo con chocolate de agua; elegir los panes llamados chamucos o puros sería atinada decisión. Si de plano se lleva mucha hambre y desesperación, lo mejor será sentarse en alguna de las cocinas para que le pregonen a uno el menú disponible que puede incluir salsa de chicharrón, salsa de huevo, caldo de pollo o de res también llamado caldo de jueves, coloradito, tasajo frito o asado, cecina enchilada, carne frita, chiles rellenos, frijoles parados (delgados o piñeros) y, por supuesto, tortillas de mano que se compran por pieza mediante aplausos previos que alertan a las tortilleras para surtir a sus clientes. Para completar, están a la vista las salseras con salsas de chile taviche seco, de taviche verde con gusanitos, de pasilla oaxaqueño y de chile de agua asado con jitomate criollo.
Habiendo matado ya el hambre mañanera, camino al jardín del centro, pues no han llegado aún los Maestros Mezcalilleros de los distintos rumbos del Distrito; será necesario hacer un recorrido por las calles en donde se estacionan las camionetas que vienen de Amatengo, de Coatecas, San Vicente Coatlán, La Compañía y La Pe para ver quién de ellos llega primero. Son las 9 de la mañana y aún no han llegado las camionetas; por mientras, iré a ver a Tío Luis Ramírez para enterarme de las novedades.
En la salida que lleva a Zoritana vive Tío Luis, maestro talabartero y quien hace uno de los mejores chivos horneados de Ejutla, además de hornear también reses, cuches y, cuando se ofrece, venado, armadillo o cuche jabalí. Su carácter alegre y su gusto por la fiesta, así como el sitio estratégico donde se encuentra su taller y casa, lo han convertido en un ejuteco (nativo de Ejutla) muy apreciado que se le puede encontrar en las fiestas patronales o familiares de los distintos rumbos del Distrito, ya sea preparando y sirviendo sus deliciosas barbacoas o como convidado a la fiesta a la que gusta en llamar tuturuta. También se ha distinguido por ser apasionado promotor del Juego de pelota de Hule conocido como Mano fría o Pelota Mixteca, tradición ancestral que viene desde el siglo V a.C. y es parte esencial de la identidad cultural de Ejutla y de muchas zonas de Oaxaca.
Son las 10 de la mañana y encuentro a Tío Luis forrando un cinturón con piel de becerro pinto, el que dice se ha puesto de moda entre sus clientes. Me comenta que murió Misael, un compañero leal y aguerrido jugador de Pelota Mixteca de Santa Catarina Minas, Ocotlán, que se dedicaba a llevar toros de monta a los jaripeos; dice que lo asesinaron a la mala. No demuestra su tristeza, pero por la manera en que me narra lo sucedido y la fijeza inusual de su mirada, sé que tiene en su corazón una mezcla de dolor y rabia.
Sin salir completamente del tema de conversación anterior, le pregunto si han jugado pelota en Ejutla o han ido a jugar a otro pueblo. Me responde que el domingo anterior fueron a La Compañía y que, por cierto, Gregorio Hernández, Maestro Mezcalillero, mandó saludos para mí. También fue a jugar Tío Tino, Maestro Mezcalillero de El Sauz, con sus hijos. El encuentro de pelota fue ganado por los de Ejutla, lo que no impidió que al finalizar el juego todos fueran a la orilla del río a comer una botana de truchas recién pescadas y que circulara el bendito Mezcal que los Mezcalilleros, quienes también son jugadores, llevaron para el convivio.
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