En el remake de
"Ultimo tango a Parigi" en lugar de mantequilla se usará "I Can't Believe It's Not Butter"


profetica

Con el tiempo, el cerebro del adicto se adapta al torrente de dopamina desensibilizando el sistema a ella. El cerebro de los adictos a la cocaína no se estimula ante la mayoría de las cosas que alertan a una persona que no es adicta a la cocaína ya sea, el sexo, una pasión romántica, la comida, el frió, o inclusive el dinero en efectivo, a no ser que este sea para comprar más droga.

 

La corteza prefrontal, la parte del cerebro que está asociada con el juicio y el control inhibitorio, también deja de funcionar normalmente cuando la persona es adicta. Al aumentar la motivación por la droga o por cualquier sustancia que genere adicción, se va alterando el sistema de la corteza prefrontal. De esta forma el adicto sólo desea la droga y el cerebro va perdiendo el control sobre el comportamiento.

 

El hambre no es la única cosa que nos estimula a comer. Como ocurre en los adictos, las personas que tiene el hábito de comer van compensando su necesidad de dopamina con la única cosa que puede estimular su cerebro, la comida. El nuevo punto de vista sobre la dopamina no niega que el químico nos ayuda a registrar el placer, pero el placer se concibe como parte de un conjunto de comportamientos interconectados relacionados con la dopamina.

 

De acuerdo a la Dra. Volkow, la adicción o la inclinación a beber alcohol, comer en exceso, la utilización de dogas narcóticas o fumar, no es un problema moral o de autocontrol, sino de distorsión en la atención. Al igual que casi todas las situaciones de salud donde la genética interviene, esta es altamente influida por el medio ambiente. El sistema dopaminérgico es altamente influido por la interacción social.

 

Como podemos ver, la naturaleza de la adicción se expresa en una conducta compulsiva. Giddens señala que, incluso en el caso de la dependencia química, la adicción se mide de facto en términos de las consecuencias que tiene el hábito sobre el control del individuo sobre su vida, más las dificultades inherentes para librarse de este hábito. La adicción puede ser definida como un hábito estereotipado que se asume compulsivamente; el sustraerse a la misma proporciona una ansiedad incontrolable. Éstas proporcionan una fuente de bienestar para el individuo, al aplacar la ansiedad, pero esta experiencia es siempre más o menos transitoria. Una compulsión es una forma de conducta que el individuo encuentra muy difícil, o imposible, detenerla sólo con el poder de su voluntad. La conducta compulsiva se asocia al sentimiento de pérdida de control sobre el ego. Obrar a impulsos de la misma produce una liberación de tensiones y el no hacerlo causa un exceso de ansiedad. 3

 

En la sociedad actual, donde amplias áreas de la vida de una persona ya no están conformadas por modelos y hábitos preexistentes, como en las sociedades tradicionales, el individuo se ve obligado continuamente a negociar opciones de estilo de vida. Siguiendo el pensamiento de Giddens, el haber eliminado la tradición como nunca antes y al no contar con un modelo social particular que es obedecido y sancionado, donde es normal hacer hoy lo mismo que se hizo ayer, el individuo está obligado a descubrirse a sí mismo en sus hábitos y acciones. El proyecto reflexivo del yo asume una importancia especial en su identidad, las opciones de estilos de vida ya no son aspectos “externos” o marginales de las actitudes individuales, sino que definen donde “está” el individuo. En otras palabras, las opciones de estilo de vida son constitutivas de la narrativa del yo. 4La pérdida temporal de esta preocupación reflexiva por la protección de la identidad genérica en muchas circunstancias de la vida cotidiana es parte de la experiencia adictiva.

 

Según Giddens, las adicciones son un índice negativo del grado en que el proyecto reflexivo del ego se traslada a un puesto de plataforma central en la modernidad tardía. Son modos de conducta que se introducen –quizás en forma muy consecuente– en este proyecto, pero rechazan quedar incorporados en el mismo. Hoy más que nunca, es posible llegar a ser adicto, entre otras cosas, a las drogas, a la comida, al trabajo, a fumar, a ir de tiendas, al ejercicio, al juego, y –además del componente específicamente sexual—también al amor y a las relaciones.5

 

 

principio <<anterior siguiente>> fin



 


 
Enviar
Imprimir
Descargar
Comentario